Myelom-Gruppe Rhein-Main

Última actualización: 12 de enero de 2013

Tratamiento con lenalidomida

La lenalidomida está autorizada en los EE.UU., en la Unión Europea y en Suiza para una terapia combinada con Dexamethason en pacientes con mieloma múltiple que ya se hayan sometido a una terapia estándar. En los EE.UU., la lenalidomida está también autorizada desde finales de 2005 para el tratamiento de pacientes dependientes de transfusiones con síndrome mielodisplástico de categoría de riesgo baja o intermedia 1, en casos de deleción 5q simultánea con o sin otras anormalidades citogenéticas.

La lenalidomida pertenece a la clase de sustancias IMiDs®. Estas son las siglas del término inglés immunomodulatory drugs, que hace referencia a los agentes activos que puedan modular el sistema inmunológico. Las IMiDs® son compuestos derivados de la talidomida que con una eficacia igual o mayor tienen muchos menos efectos secundarios.

El mecanismo de actuación de la lenalidomida aún presenta algunos aspectos por aclarar. Sin embargo se sabe que la substancia actúa en diferentes puntos del cuerpo. Las propiedades inmunomoduladoras y antiangiogenéticas de esta sustancia restringen el vertido de materiales inflamatorios, aumentando la producción de antiinflamatorios. Se impide la formación de vasos sanguíneos en el tumor, lo cual redunda en un peor suministro de nutrientes a las células cancerosas. La lenalidomida también actúa de forma y manera directas contra las células tumorales retrasando su crecimiento. La lenalidomida tiene por tanto la capacidad de corregir los procesos metabólicos que hayan entrado en desequilibrio en distintas partes del cuerpo.

La terapia con lenalidomida también está empero asociada a algunos efectos secundarios. Al ingerir la lenalidomida a menudo se modifica el cuadro sanguíneo de forma transitoria: el número de plaquetas puede disminuir (trombocitopenia), como también el de glóbulos blancos (neutropenia). Los resultados de los análisis sanguíneos pueden hacer necesaria una interrupción del tratamiento o bien una reducción de la dosis de lenalidomida. Algunos pacientes precisan factores de crecimiento y/o transfusiones de sangre.

Otro efecto secundario del medicamento en cuestión puede ser que durante el tratamiento se aumente el riesgo de formación de coágulos de sangre (trombosis en las venas y embolia pulmonar). No existe ninguna investigación que demuestre claramente que una terapia preventiva lleve a una reducción de la propensión a la trombosis; pero en función del riesgo individual de coagulación sanguínea, el médico puede prescribir un tratamiento profiláctico contra la trombosis en las venas o la embolia pulmonar. Otros efectos secundarios que se pueden provocar con la toma de la lenalidomida son diarreas, exantemas y pruritos.