Myelom-Gruppe Rhein-Main

Última actualización: 12 de enero de 2013

Tratamiento con bifosfonatos

Uno de los síntomas más frecuentes que en los pacientes afectados de un mieloma múltiple conduce finalmente al diagnóstico de la enfermedad, es la aparición de dolor de huesos, especialmente en la columna vertebral y las costillas. Los dolores son producidos por la destrucción de la materia ósea, estimulada a su vez por las células del mieloma. Los bifosfonatos forman parte de la terapia estándar en el mieloma múltiple. Tienen la capacidad de frenar el proceso de destrucción del hueso.

Las células del mieloma producen factores que estimulan la actividad de las células destructoras del hueso (osteoclastos) y conducen a una mayor desintegración del hueso. Es de suponer que también están implicados en este proceso factores locales, de manera que la desintegración ósea más acusada se produce allí donde se han asentado las células de mieloma. Preferentemente se ven afectados la columna vertebral, la cadera, el cinturón pélvico y los huesos del cráneo, así como los hombros y el esqueleto torácico. El tratamiento con bifosfonatos persigue inhibir la hiperactividad de los osteoclastos. Los pacientes tratados notaron a menudo una clara reducción de los dolores de huesos

Los bifosfonatos son medicamentos relativamente seguros. No obstante, pueden provocar síntomas parecidos a los de la gripe y en el primer tratamiento incluso pueden acrecentar de manera transitoria el dolor de huesos. Todos los bifosfonatos pueden producir problemas renales, si se infunden (administran) demasiado deprisa. Aunque no existen estudios a largo plazo se recomienda tratar a los pacientes con mieloma con bifosfonatos de por vida, siendo necesario controlar la función renal con regularidad.

Es probable que los bifosfonatos puedan impedir una progresión de la destrucción ósea, pero no que puedan regenerar los daños ya producidos. Aunque no existen estudios al respecto, hay algunos médicos que tratan a sus pacientes con bifosfonatos ya en los estadios tempranos del mieloma como medida preventiva. Los resultados de laboratorio han demostrado que los bifosfonatos pueden destruir las células del mieloma.

Ocasionalmente pueden aparecer en pacientes tratados con bifosfonatos los síntomas de la llamada osteonecrosis. Se trata de una desintegración del hueso de la mandíbula. Las consecuencias pueden ser dolor, aflojamiento de los dientes, la aparición de bordes afilados de tejido óseo expuesto y la ruptura de pequeños fragmentos de hueso. Los primeros síntomas a menudo son hinchazones, sensación de adormecimiento y aparición de dolores. En el caso de intervenciones de cirugía maxilofacial, el proceso de cicatrización se puede ver severamente afectado. Hasta el momento no se sabe si juega un papel el tipo de bifosfonato utilizado y si hay además otros factores (por ejemplo la radiación, otros medicamentos, tratamientos dentales previos) que tengan algún tipo de influencia.

Hasta que estas dudas sean despejadas se recomienda a los pacientes con mieloma que si se da el caso adviertan al dentista de que están en tratamiento con bifosfonatos. Si aparecen los problemas descritos debería interrumpirse el tratamiento durante dos a cuatro meses. En caso de que aparezcan infecciones en la zona mandibular se recomienda el uso de antibióticos.